lunes, 2 de septiembre de 2013

EL PEZ DE COLORES

El Pez de Colores - n6mca42070.blogspot.com
Acostumbrado a mirar al mundo desde la seguridad que le da su balcón acristalado, donde como en una pecera redonda nada tiene ni comienzo ni final, todo es continuidad y la única preocupación es la de satisfacer las necesidades básicas para seguir respirando un día más; no se percibió de que el nivel del agua descendía poniendo en riesgo su modo de vida y,  lanzándole a la aventura de descubrir nuevos ríos, de luchar contra las corrientes que te arrastran y donde armonizar la dirección de la sangre en tus venas con el agua que te lleva, es imprescindible para no desgastarte en una lucha perdida antes de empezar.

Boqueando en la superficie de la vorágine en que se iba convirtiendo su vida,  debía sumergirse en la penumbra de la profundidad de ese mar azul, de futuros inciertos y recompensas luchadas, de derrotas seguras y éxitos inesperados, miró al fondo, no había luz pero sabía a ciencia cierta que en la superficie moriría, su destino era entrar en ese mundo incierto para él hasta el momento, ya no había luz programada, no había nadie que lo alimentase dos veces al día ni plantita de plástico en su pecera, estaba en el mar, enorme, inhóspito, desconocido.

Tardaba mucho en decidirse, el sol secaba sus escamas, el aire quemaba sus branquias, seguía esperando que como otras veces,  alguien lo capturase con la red y lo devolviese a su pecera, la inmovilidad de su cuerpo obedecía a los dictados de su obediente racionalidad, su instinto le decía lucha, nada, bucea, VIVE, pero su mente amaestrada para acudir cuando daban toques en el cristal antes de ver caer el maná de ese cielo,  le impedía moverse.

Justo antes de que la inanición hiciese de él alimento para otros,  el corazón pudo sobre la razón, dio un pequeño coleteo y su cuerpo se deslizó hacia la negrura de la aventura futura, todavía me pregunto ¿era tarde ya o logró vivir?