¿Qué tal estás? Te veo un poco triste, sintiendo la
derrota aunque pienses que lo tuyo es una victoria ...
Apoya tu cabeza en mi hombro y respira despacio,
dejando que tu pecho se infle al compás del mío, relaja tus músculos, SIENTE
como mis brazos te rodean, como el calor de mi cuerpo traspasa al tuyo,
permíteme que apoye mi cabeza sobre la tuya, también es mi momento.
Deja volar tu pensamiento, que vague libre por los entresijos de tu
cerebro y cada neurona se convierta en un individuo en perfecta correlación con
sus vecinos, creando ideas, refrescando otras, haciendo de cada una de ellas un
todo para reducirlo a la nada con la siguiente que llega.
SIENTE como desaparece la tristeza, como las penas se alejan y nuestros
miedos son menos cuando el silencio se encarga de ellos, deja que fluyan al
exterior y como granos de arena en las manos se nos escapen entre los dedos, da
salida a aquello que te atormenta y en la quietud de este abrazo comparte
conmigo tus fantasmas.
Siénteme ...
