Vuestros días caen uno tras otro sin que se perciba
diferencia alguna entre ellos, por si mismos inanes al tiempo, inertes al
sentimiento, dejáis que la vida transcurra como las olas de un embalse
artificial, sin fuerza, sin sentido intrínseco, sin finalidad alguna, generadas
por cualquier soplo de aire que coincida en ese momento.
Sois, los humanos, un círculo cerrado, un círculo vicioso, cúmulo de
despropósitos que se encadenan en esa ristra de días sin sentido que llamáis
vida, nacéis, morís, y al tiempo que transcurre entre ambos hechos lo llamáis
vida. Os motiváis con la alternativa de una existencia posterior en algunos
casos, en otros tratáis de estar ocultos para la sociedad y no generar daño
alrededor de vosotros.
Pocos son los que se rebelan
contra ese fluir inútil de vuestra existencia, sólo unos elegidos se rebelan
contra una sociedad establecida sujeta a cánones marcados por unas directrices
férreas y alienantes que transforman vuestra conciencia individual en una “de
masa”, pensáis como un hormiguero, produciendo en sociedad, consumiendo lo que
producís.
Me he cansado de intentar integrarme en
vuestra humanidad, quizás por falta de éxito en mis tentativas, quizás por
inadaptación por creación para otro fin; lo cierto es que he decidido seguir el
camino de esos pocos inadaptados de entre los vuestros que buscan la recompensa
durante el tiempo de su existencia. Opto por el derecho a vivir la vida
sintiendo cada uno de sus minutos sin dejar espacio al desaliento, al abandono,
elijo buscar mi propio destino y devorar con ansias cada uno de los momentos
por llegar, arrollando cualquier obstáculo y llevando conmigo a quienes quieran
compartir el éxito de vivir.
¿VIENES?
